jueves, 5 de marzo de 2009

Internet y BDSM (I)


La exploración del BDSM por internet tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

De las malas:

1. Las interacciones electrónicas son IGUALES a las del "mundo real" en varias cosas.
Aunque una ciber-sesión o una discusión no te deje moratones ni marcas, si pueden afectar a tus emociones y relaciones de la misma manera en muchos sentidos que lo haría el juego en el "mundo real".
Las aptitudes que vas aprendiendo en este libro —negociar qué quieres, poner límites, conocer a la persona dominante antes de jugar con ella, ir despacio, hacer controles después de la sesión, etc— son IGUAL de necesarias cuando la sesión suceda en un monitor como cuando suceden en una mazmorra.
Hemos oído muchas historias tristes de personas dominadas que pensaban que no tenían que tener un cuidado especial porque jugaban virtualmente... para descubrir que no era así cuando se sorprendieron de sentirse tan usadxs, tristes, ignoradxs o, en general, pisoteadxs.

El juego virtual le permite a lxs participantes conectar y "reflejar" mutuamente sus fantasías produciendo un feedback continuo especialmente intenso que no se da en el "mundo real".

La razón para poner "mundo real" entre comillas es porque en muchos sentidos el juego ciber ES REAL: la fantasía compartida es una fantasía real, y la respuesta psicológica de tu cuerpo es muy muy real... con lo que en algunos sentidos, aunque no todos, el universo que tu creas en tu cabeza y muestras a través de tu teclado y monitor es tan real como el espacio real que estás ocupando ahora.

Fuente: Extractos traducidos de "The New Bottoming Book". Pags. 53 y 54. © 2001 Dossie Easton y Janet W. Hardy, "The New Bottoming Book". Greenery Press. NO está traducido todo el texto, sino algunas partes. Para tener toda la información recomendamos, si se sabe inglés, adquirir el libro vía internet

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